VILLACARLI, salón de belleza

A unas semanas de que comience el verano, Villacarli, un pequeño pueblo de la provincia de Huesca, se convierte en un peculiar salón de belleza. Durante dos fines de semana, José Antonio reúne a los otros vecinos de la zona para iniciar un ritual que cada año les lleva a trasquilar a casi 900 ovejas. La ecuación da como resultado un frenético ritmo de tres minutos por animal.
Las ovejas que, en un principio, huyen como pueden de las máquinas esquiladoras se someten finalmente al hombre. Este juego de sumisión y fuerza se repite, una y otra vez, como si asistiéramos al ensayo de la coreografía perfecta.
Ésta, como muchas de las otras actividades diarias en el campo, corren el peligro de extinguirse como lo hiciera, en la zona, la trashumancia hace unos pocos años. José Antonio, su familia y los demás vecinos del pueblo de Villacarli son portadores de una herencia de tradición, sabiduría y respeto por la naturaleza, legado de un trabajo que es, en definitiva, una forma de vida.






















2 comentarios:

ari said...
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soulreaverphotography said...

Increíble las luces, desde la primera foto me atrapo.

me encanto el nombre que da titulo a la serie también.

un saludo

vato